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Historia - COMPAGNIE DI VENTURA
Las primeras compañías aparecieron en Italia a mitad del siglo XIV, guiadas por capitanos extranjeros como Giovanni di Montreal (Fra Moriale), Werner di Urslinger (Guarnieri), Corrado di Landau, Anichino di Boumgarten y el inglés John Hawkwook (Giovanni Acuto). Se trataba de bandas que reunían hombres de armas dispuestos a servir el mejor oferente, y por eso estaban formadas por personas que no desempeñaban un papel estable en la sociedad y que, independientemente de sus orígenes, solían caer en la ilegalidad. Las filas Inferiores estaban formadas por los marginados procedentes del campo y de la ciudad, y por los que quedaban excluidos de toda otra actividad (de la iglesia también). Los jefes eran nobles o ricos que eran atraídos por una vida aventurosa, hecha de ganancias que derivaban del uso de la espada. A menudo eran caballeros que la misma compañía había derrotado y que preferían unirse a los mercenarios en vez de intentar reconstruir su ciudad o territorio de provenencia.
Las compañías, gracias a su organización y disciplina, eran más útiles en el combate que los caballeros que aspiraban a la gloria e ignoraban las reglas y las tácticas de guerra. Estos caballeros, cuando no estaban al servicio de nobles y reales, ejercían de bandidos, imponían tasas a los habitantes de los pueblos prósperos y quemaban los pueblos más pobres. Las compañías más eficaces y crueles se hicieron famosas y atrajeron hacia sí un número cada vez mayor de miembros. Unas lograron contar con 2000 miembros, todos perfectamente equipajados, tanto los que iban a caballos como los que iban a pie.
Entre los capitanes más famosos está Fra Moriale, llamado así por haber sido ex- prior de los caballeros de San Juan, cuya compañía contaba con un consejo, secretarios, contables, jueces e incluso con una horca. Fra Moriale pidió a la ciudad de Venecia la considerable suma de 150.000 florines de oro para declarar guerra a Milán y llegó a ser tan rico y seguro de sí mismo que, invitado por Cola di Rienzo, decidió ir a Roma sin escolta y allí fue capturado y condenado a muerte por mano del mismo Cola di Rienzo. Las Compagnie di Ventura llegaron a Italia desde Francia, Savoia, Lombardia y desde los Estados Pontificios, transformándose en un fenómeno de gran relevancia en la Europa de aquel siglo, hasta convertirse en una manera de vivir y en parte integrante de la sociedad.
Los gobernantes mismos utlizaron las Compagnie di Ventura e incluso combatieron a su lado, pero luego intentaron deshacerse de ellas con dificultad. Estas compañías nacieron de la descomposición feudal española, flamenca y alemána, fueron condenadas por el Concilio Laterán I en 1179 y por una bula del Papa Urbano V en 1366. A pesar de esto, al llegar a Italia en el siglo XIV estas milicias mercenarias fueron esenciales para el éxito de algunos capitanes porque en Italia las autonomías comunales y señoriles necesitaban unas tropas armadas que, por razones económicas y políticas, no era conveniente reclutar y adiestrar en las compañías urbanas.